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¿De qué manera marcha una máquina de cavitación?
Las máquinas de cavitación, o bien cavitadores, son las encargadas de crear los ultrasonidos que alcanzarán las células adiposas del cuerpo. El proceso algo complejo que puede parece fácil viendo el tamaño de alguno de los modelos de esas máquinas.
En su interior se desarrollan las ondas acústicas llamadas ultrasonidos, pues traspasan el umbral auditivo del oído humano. No son perfectibles para nosotros, si bien sí es cierto que algunas personas que se tratan con ultrasonidos escuchan determinados pitidos y vibraciones que no los afectan de manera directa. Lo máximo que pueden producir son algunos zumbidos en el oído que en escaso tiempo desaparecen.
Para tratarse de ultrasonidos deben tener una frecuencia superior a 20kHz, lo que serían veinte.000 vibraciones por segundo.
La máquina generan dichas ondas por medio de un transductor piezoeléctrico que es la ficha clave en la cavitación. Sin esta pieza no se podrían generar los ultrasonidos ni conseguir una aplicación adecuada sobre el cuerpo humano. Específicamente, el transductor aparece en el mango o aparato que el profesional porta en su mano.
A fin de que el proceso del transductor resulte posible, precisa recibir una corriente eléctrica de alta frecuencia que, posteriormente, transformará en ondas ultrasónicas. Conforme la frecuencia aplicada, de este modo se forman las ondas ultrasónicas o bien mecánicas.

Estas cuentan con 2 procesos a su vez: ciclos de compresión y ciclos de expansión. La diferencia es que, en los primeros, se ejercita la presión positiva sobre el tejido adiposo y, en los de expansión, dicha presión es negativa y aleja las moléculas. El movimiento genera cavidades o microburbujas que son la base para que la grasa sea eliminada del cuerpo, dado que esas burbujas van creciendo hasta “explotar” alcanzando las moléculas grasas.
Por lo tanto, son los ciclos de presión positiva y negativa los que hacen aparecer las burbujas y los que las agrandan hasta que se fracturan en el interior del organismo, arrastrando consigo las moléculas y células adiposas, para que salga de ellas el líquido adiposo que no queremos en el cuerpo. Una compleja cadena de procesos que se resuelve en minutos e, incluso, segundos. De hecho, una sesión de media hora consta de cientos de esas presiones.
¿Qué pasa después? Es cierto que el líquido seboso que se ha extraído prosigue dentro del organismo. No obstante, gran parte desaparecerá de él en pocas horas gracias al sistema de drenaje de nuestro cuerpo (a través de la orina o bien las heces), al paso que el resto ha de ser eliminado mediante ejercicio y masajes terapéuticos que estimulen el drenaje mentado. El consumo de agua también es esencial en el cuidado del paciente.
¿Cuál es la frecuencia que debe tener una máquina de cavitación?
Si bien en la mayor parte de casos no nos interesa conocer otros datos del funcionamiento de un cavitador, lo cierto es que se ha popularizado la compra de estas máquinas para efectuar un empleo casero.
Por este motivo, es importante saber que la frecuencia en la que marcha un equipo de cavitación está entre los veinte y 70 kHz, puesto que una mayor frecuencia no va a ser eficaz pues crea burbujas más pequeñas que no crean el efecto deseado en las moléculas con las que se hallan. En el caso contrario, con frecuencias menores a las recomendadas las burbujas van a ser de un tamaño mucho mayor y su impacto, si bien haya una menor cantidad de burbujas, puede ser de peligro para la persona que se trata.
Estos datos son plenamente necesarios para realizar un empleo “libre” de estas máquinas. En resumen, la frecuencia establecida debe encontrarse entre los 30 y los cincuenta kHz para asegurar una correcta y saludable aplicación del tratamiento.
Otro término que se presenta en el caso de los aparatos cavitadores es conocer la potencia que debe ser aplicada. Va en directa relación con la frecuencia puesto que una menor cantidad de ésta, supone menor potencia y a la inversa.
¿Es normal que la máquina de cavitación emita un pitido?
Al charlar de ultrasonidos, tratamos con ondas de sonido que no deberían escucharse por los pacientes. No obstante, es posible ciertas máquinas sí emiten una suerte de pequeños pitidos que nos informan de que no tiene un funcionamiento perfecto.
Normalmente, se trata de algún género de basura que altera la frecuencia de la máquina, pero no lleva a un peligro real para el paciente pues la alteración es extremadamente sutil. No obstante, es cierto que puede resultar un sonido algo incómodo para el oído.
Deducimos de ello que la escucha de sutiles pitidos no deben ser signos de alarma. Se da la coyuntura, aun, de que muchos clientes creen que si no se emiten dichos pitidos, no se trata de una máquina de calidad.

¿Qué peculiaridades tienen las máquinas de cavitación que se encuentran en el mercado?
Las máquinas de cavitación varían en función de si se le dará un empleo profesional, como en el caso de las clínicas de estética, o bien si va a ser para uso casero.
Las máquinas de cavitación caseras no cuentan con exactamente las mismas peculiaridades y calidades que las profesionales porque se ofrecen a un precio menor. No quiere decir que sean malos aparatos, sencillamente que las sesiones pueden alargarse más tiempo a fin de que tenga efecto el tratamiento o bien que la vida útil de estos aparatos es menor. Por ello, si vas a escoger una máquina de cavitación casera lo mejor es que no busques las más asequibles.
La característica que sí deben tener las dos es que su potencia esté entre los treinta y los cien kHz a fin de que sea eficaz. Además de esto, la sencillez para manejar sus controles debe permitir al cliente del servicio controlar la mayor o menor intensidad. Así la máquina se podrá adaptar mejor a las necesidades de cada cual.
En todos los casos, pero más en el caso del uso profesional, se debe escoger un equipo con los debidos sistemas de garantía y un buen servicio post-venta. El precio es bastante más alto que el de las máquinas de uso casero, mas asimismo se trata de una tecnología superior.
Sencillamente con observar el aspecto exterior de los aparatos podemos saber su empleo, pues las de los centros de estética more info tienen un mayor volumen, al tiempo que las que puedes utilizar en casa no son altas ni llevan ruedas para su movilidad. De hecho, en el caso de los aparatos caseros, se hallan ciertos que son llamados portátiles por el hecho de que no tienen un tamaño distinto al de una máquina de depilación casera.

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